Seguro que esto que te cuento en el post te suena mucho o lo has escuchado alguna vez:
«Siempre he sentido un cariño especial por esta casa. Sus rincones guardan tantos recuerdos, tantas risas y momentos únicos. Pero ahora es el momento de abrirle las puertas a alguien nuevo, a una familia que pueda disfrutarla tanto como yo”
Lo habitual es que los propietarios además de reflejar en el precio de venta el precio real de mercado del inmueble también incluyan un “precio emocional” que va asociado a sus recuerdos, lo que han vivido y en muchas ocasiones esto desvirtua el precio real de venta de la propiedad.

Sé que la primera impresión es fundamental, aumentar el valor de la propiedad no pasa por reflejar este precio emocional pero sí que hay muchas ideas que pueden ayudar a que el precio de la propiedad mejore.
Si quieres que tu hogar luzca lo mejor posible, revisa cada detalle, desde la iluminación hasta la organización de los armarios.
Quien la visite tiene que sentirse como en casa, que imagine sus propias vidas en estos espacios.
Cuando decoramos nuestra casa, recordamos cada habitación, eligiendo los colores y los muebles con tanto cuidado, en el momento de la venta tenemos que aprender desprendernos de algunas cosas, a dejar espacio para lo nuevo.
Es un proceso emocionante, pero también un poco nostálgico.
Estoy segura de que encontrar a las personas adecuadas para la casa que durante tiempo fue tu hogar, la morada en la que residen tus recuerdos puede ser una experiencia maravillosa si te asesoras bien y el proceso es fluido.
Pasar el testigo a otras ilusiones y otras vidas que ocuparan el espacio que tú dejaste mientras tú das forma a tu propio proyecto.




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