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Después de leer todos los días sobre el Brexit, me viene a la mente un símil sobre el Brexit y la función de compras, el Parlamento Británico es como un empresario muy poco profesional en su departamento de compras y los votantes los proveedores a los que se le consulta una oferta de compra muy mal definida, yo lo veo así:

  • Comprador: Parlamento Británico
  • Petición de oferta de compras: La consulta sobre el Brexit
  • Proveedores: los votantes

El Parlamento Británico lanza una consulta a sus proveedores, en este caso los votantes, en dicha consulta no se define de forma clara su solicitud, no se aclaran las condiciones, no se preveen mecanismos que aseguren que se obtiene el mejor resultado, no se hace la más mínima prevención de riesgos, situación fácilmente salvable si se estableciesen por ejemplo mayorías cualitativas en la votación entre otros sistemas.

Resultado:

Una parte de los votantes como proveedores, ofertan un NO, pero un NO sin muchas diferencias con los del sí, sólo un 3,8%.

Un NO que la mayoría no comparte, según datos publicados en la Vanguardia el 75% de los británicos entre 18 y 24 años quería quedarse en Europa, frente al 61% de los mayores que votaron salir de la Unión. El 56% de los votantes entre los 25 y los 49 años también estaban en contra del Brexit…. pero no fueron a votar, es decir que no se presentaron a la oferta.

Ahora el comprador (Parlamento Británico) se encuentra con el problema de que la oferta es vinculante para ambas partes, (así lo estableción en su petición de oferta), no es realmente lo que la mayoría opina (había ofertas mejores) y aún así no puede rechazarla (porque carece de mecanismos apropiados para ello).

Esto sería como si una empresa le pide a un proveedor que le suministre una maquinaria industrial y pone como única condición que aporten el manual de instrucciones cuando la entreguen, y que si este requisito se cumple, pagarán gustosamente el precio sin contemplar nada más, como por ejemplo si va a funcionar o no, plazos, forma de pago, condiciones comerciales etc… y que además aceptarán de forma vinculante y sin derecho alguno de renuncia por parte del comprador la primera oferta que les llegue por la puerta aunque puedan considerarla temeraria o no apropiada….

¿De locos verdad?

Pues bien, esto es lo que le ha pasado al Gobierno Inglés, una mala planificación de la petición de oferta les ha dejado con una obligación y una deuda de muy difícil solución.

No se puede decidir un acuerdo de más de 500 páginas y todas sus consecuencias con un simple sí o no…

Acuerdo Brexit
quedarse o irse de la EU

Y como a cualquier empresa que no define bien sus peticiones de ofertas, el coste va a ser muy superior al esperado, porque la falta de planificación siempre pasa facturas muy elevadas por mucho que el Sr. Trump les aconseje no pagar la deuda….

Continuará….


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